domingo, 4 de mayo de 2008

Un ejemplo de dignidad



Mariano Gómez



Triste, muy triste. Lamentable espectáculo, muy lamentable. Seguro que much@s de nosotr@s pensamos, definimos, de esta manera lo sucedido en el pleno de Arrasate, Mondragón,. Así lo han calificado la mayoría de los medios de comunicación, los tertulianos, los creadores de opinión…. Y yo lo comparto.

Es triste, muy triste ver como por enésima vez se quiere hacer una utilización partidista de las víctimas. Algun@s manteníamos la esperanza (siempre hay que agarrarse a un clavo ardiendo) de que el PSOE había endurecido su discurso y su acción política (equiparándola a la de la época del P.P) como un intento de recuperar terreno y posibilitar su victoria electoral, pero que aunque, por desgracia, no se veía cercana la posibilidad de volver al escenario anterior a la ruptura de la tregua, si que esperábamos (más bien deseábamos) un cierto freno y marcha atrás en conductas que nos retrotraían a otras épocas (el todo vale contra ETA, todo es ETA).

Se ha querido aprovechar un hecho terrible (me remito al escrito que firmamos cuatro miembros de Ezker Gogoa “Hoy queremos denunciar”) para volver a la política de aislamiento y acorralamiento de todo un sector social; valiéndose,eso sí, de una actitud, desde el punto de vista político, poco ética de la máxima representante del municipio (¿que le hubiera costado hacer una declaración como la del concejal de ANV de Derio, ante el ataque a la casa del pueblo?; y más siendo la víctima una persona cuyo único delito era haber sido representante municipal).

Ha sido un lamentable espectáculo porque se ha hecho una utilización partidista, no desde la inmediatez de los propios compañeros del asesinado, o de sus familiares (que en ambos casos siempre pudiera ser más entendible y justificable), sino que lo ha sido por decisión política meditada de las direcciones de los partidos mayoritarios (PSOE y PP), y con el acompañamiento posterior del PNV. Una decisión de vuelta al pasado… del A POR ELLOS, del O ESTAS EN TODO CON NOSOTROS, o ESTAS CON ETA. De abrir la puerta y despejar el camino a la AUDIENCIA NACIONAL.

Si de verdad estaban convencidos, yo sí que lo estoy, de que la inmensa mayoría del pueblo reprobaba el asesinato de ISAÍAS, que lo ha visto como una auténtica barbaridad, que incluso la mayoría de los votantes de ANV piensan así… ¿por que castigar al pueblo obligándoles a ser dirigidos por una política contraria a sus intereses e inquietudes?… ¿por qué aprovechar la situación para autoproclamarse como candidatos a dirigir los designios de Arrasate en base a un planteamiento ético?, cuando saben que prácticamente hasta ayer mismo callaban ante los casos de tortura, ante la ilegalización de ideas , que no dicen nada ante el cierre de medios de comunicación, ante el sumario 18/98, ante el encausamiento criminal de Lehendakari… Se tendría que repetir un día sí y otro también una nueva moción de censura cada vez que el nuevo mandatario callase ante una nueva vulneración de derechos.

Saben que su política hoy no es respaldada, ni por asomo, por la mayoría del pueblo de Arrasate… que el programa de gobierno municipal es avalado por una mayoría importante del municipio…. Que su programa es sustancialmente distinto a este. Que Ezker Batua-Zutik ha dado por roto el acuerdo de gobierno por incumplimiento manifiesto por parte de A.N.V en uno de sus puntos, importante, importantísimo (la defensa de todos los derechos, empezando por el derecho a la vida). Saben, repito, que la mayoría del pueblo, que la mayoría de los votantes de A.N.V son contrarios al horrendo crímen.
Saben que en la espiral acción-reacción es donde mejor se desenvuelve ETA.

Dicen, suelen decir, que cualquier idea es defendible en ausencia de violencia. Dicen que son necesarios comportamientos éticos.

Si saben y dicen eso, ¿por qué han puesto como principal objetivo acceder a la alcaldía?, ¿porque no han dado la palabra al pueblo mediante referéndum? (la ley se lo permite) dejando claro como la inmensa, inmensísima mayoría deplora el asesinato de ISAÍAS, como también una gran mayoría no aprueba la actuación política de A.N.V, de su alcaldesa, en este tema, proponiendo que no quieren terminar con ningún sector social, con ninguna propuesta política respaldada por mayorías sociales, que respetan todas las ideas, excepto las que suponen apoyo a la lucha armada?.

¿Por que no han propuesto una moción de censura ÉTICA que sirva, sí, para desbancar a A.N.V, si mantiene su posición de no reprobación del asesinato, pero comprometiéndose a respetar el programa político del sentir mayoritario del pueblo?. Eso sí que es un comportamiento ético. Tenían posibilidades, podían haberse comprometido a apoyar a EZKER BATUA-ZUTIK o, incluso, a ARALAR, no queriendo sacar ventajas políticas. Podían haberse ofrecido ellos mismos, o hacer un sorteo, pero comprometiéndose a apoyar el programa municipal salido del pacto postelectoral. Demostrando que lo importante es impugnar, reprobar la conducta política de A.N.V ante el asesinato de un conciudadano, de un exrepresentante popular (no la conducta personal, de la que no tenemos dudas de que también estará plagada de buenas intenciones). Eso sí que quita legitimidad a ETA, eso sí que mina su estrategia, pero eso significa respetar también al contrario, ganarse su respeto. No castigar a todo un sector social, a toda una mayoría de ciudadanos en un municipio, al identificarles a todos con ETA. Una propuesta así sería muy difícil de rechazar. Incluso, tal vez, haría reflexionar a A.N.V, a su alcaldesa, a no estar enrocada y a la defensiva. Pero claro eso no supondría marginar a la mayoría social representada por la I.A, Aralar, E.B-Zutik. Porque, tal vez, el objetivo es otro.

Pero, tal vez, lo que menos importa en este momento es la ética, sino la táctica política electoral. Y me han sorprendido, y mucho, tanta pluma con tanta claridad de ideas, sin ninguna duda razonable sobre lo que se debiera hacer. ¿Tan fácil es de resolver el problema de la violencia?, ¿por qué entonces no se resuelve nunca?,¿tan claro está el camino, aunque ya haya sido transitado y errado?. ¿Por qué se somete a una despiadada caza de brujas al disidente, al que no comparte el todo, al que, curiosamente, SI QUE DEFIENDE TODOS LOS DERECHOS, DE TODAS LAS PERSONAS, DE TODAS LAS IDEAS?.

Muchos dudamos sobre cual puede ser la mejor opción, pero lo que tenemos claro es que no queremos que “aprovechando que ETA me lo deja a huevo me llevo a toda la izquierda abertzale por delante”. Porque aunque ETA está llevando al abismo a todo ese mundo, aunque esa mayoría que no está ya de acuerdo con su táctica armada no se termine de animar a decirlo claro y alto, es necesario combatirla políticamente desde la izquierda (“Hoy queremos denunciar”), es necesario animar a que salgan voces en el interior de la izquierda abertzale (que las hay) antes de que sea demasiado tarde. Porque este pais no tiene por qué estar condenado a tener o bien una izquierda que termina plegada ante el poder o una izquierda que agacha la cabeza ante ETA. Porque pensamos que es posible construir una izquierda rebelde, alternativa, radicalmente democrática, defensora a ultranza de todos los derechos, de todas las ideas, de todas las personas. Que se plante ante los antentados, ante las agresiones de los diferentes poderes, y al mismo tiempo que tenga una coherencia total entre los fines que dice defender y los métodos que utiliza para llegar a ellos.

No quiero terminar sin mandar un fuerte abrazo a Joseba, a Ander, y a toda la asamblea local de Ezker Batua-Zutik de Arrasate (recomiendo la lectura de su discurso completo en irrintzia.blogspot.com). Es difícil, muy difícil mantener una posición de defensa de todos los derechos, de todas las ideas, de todas las personas. Es complicado aguantar la presión de todos los aparatos mediáticos del estado. Es complicado hacerlo sabiendo que no te quieren escuchar, que no te dejan argumentar, que se manipula y tergiversa tu posición. Es difícil, muy difícil, hacerlo, además, viendo como la dirección de tu fuerza política se pliega, y se convierte en un ariete más contra tu coherencia. Pero, estoy seguro de que ese es el camino. Porque ETA hace mucho que ha perdido el rumbo, y sus posiciones hay que combatirlas políticamente, pero nuestro objetivo no es destruir, destrozar, acabar con la izquierda abertzale como sector social (la necesitamos, necesitamos su reacción )... al igual que necesitamos que los sectores que, tanto dentro del PSOE como del PNV, apuestan por dar una salida democrática al conflicto, se animen a volver a coger protagonismo. Necesitamos una política de largo recorrido, que aúne voluntades y no que cree más crispación.
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1. Desde Ezker Batua-Berdeak y Zutik es nuestra voluntad y nuestra obligación hablar con franqueza a las fuerzas políticas que conformáis este Ayuntamiento.

Puede que esta intervención no guste a todos. Al final de este discurso -y ahora hablo a nivel personal- puede que alguien acuse a este portavoz de morder la mano que le da de comer, y puede que acusen a Ezker Batua-Berdeak o Izquierda Unida de haber dado cabida a ideas peligrosas e incluso subversivas. Quisiéramos comenzar leyendo un extracto de un artículo del periodista Eduard Murrow titulado La amenaza del Macartismo publicado el 27 de octubre de 1947. «El derecho a disentir –o, si lo prefieren, el derecho a equivocarse- es sin duda fundamental para la existencia de una sociedad democrática. Es el primer derecho que ha desparecido en todas las naciones que se han encaminado hacia el totalitarismo.

Me gustaría sugerirles que la actual búsqueda de comunistas no se parece en ningún sentido a la que se produjo tras la Primera Guerra Mundial. Ésa, como sabemos, fue un fenómeno pasajero. (…) Ahora la situación es otra, así que puede suponerse que esta tensión interna, la desconfianza, la caza de brujas y los sambenitos –llámenlo como quieran- continuarán. Puede hacer que muchos de nosotros excavemos profundamente en nuestra historia y en nuestras convicciones para determinar hasta qué punto sostenemos los principios que nos inculcaron y aceptamos con tanta convicción, y que hicieron de este país un refugio para hombres en busca de refugio.» Hay quién afirmará que nuestro derecho a disentir -de la doctrina oficial- no se ha visto atenazado. Discrepamos. Editoriales, artículos de opinión, declaraciones públicas y manifestaciones políticas demuestran lo contrario. El ejercicio del derecho a disentir debe realizarse en un contexto de respeto y justo juicio, el derecho a la presunción de inocencia, la presunción de que se actúa por convicción y no por presión o por miedo.

2. En 1997 afrontamos una Moción de Censura -un proceso similar- a raíz del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Los compañeros de Ezker Batua optaron por la abstención razonando de la siguiente forma: « (…) una moción de censura como la que hoy se plantea aquí, tiene que tener (…) dos aspectos básicos: uno, el de la política municipal; desde un plano teórico y el conocimiento práctico que nos da más de dos años de presencia en esta corporación municipal, nos lleva a pensar que con el tripartito actual (PNV, PSE-EE, EA) la función municipal no va a suponer ninguna mejora (…) Queda claro que no podemos decir que SI a un nuevo equipo de gobierno cuya trayectoria municipal es completamente ajena, a nuestro entender, a todo lo que concierne a nuestra propuesta municipal, a nuestro proyecto municipal, sobre todo máxime en el ámbito social. (…) Pero también, que duda cabe, que al margen de la política municipal, tenemos que introducir dentro de nuestra reflexión, el del conflicto vasco (…) decimos con claridad que no va a suponer una pacificación para Euskadi, sino que a la vez nos puede llevar a una mayor confrontación y crispación social.» Ezker Batua – Berdeak y Zutik de Arrasate coinciden con dicha postura. El paso de los años vino a ratificar nuestro análisis, la moción de censura en nada ayudó en el camino de la pacificación y normalización. Otrosí, elevó al poder a un gobierno que protagonizó todo un trienio ominoso en términos sociales. El aislamiento y victimización de la izquierda abertzale oficial, trajo consigo unos espectaculares resultados en las siguientes elecciones municipales. La historia es un buen espejo en el que mirarse y once años después no podemos si no ratificarnos en nuestro análisis, ya que en los nidos de ogaño anidan los pájaros de antaño. Debemos subrayar que la fórmula propuesta no es nueva y se mostró perniciosa en su tiempo. Es tan sencillo como aplicar el método empírico de ensayo y error. Desde esta perspectiva, el pacto de Moción de Censura no es más que una ocurrencia gestada en los despachos de Partido Popular y Partido Socialista, acompañada por los medios de comunicación afines, que desde Ezker Batua-Berdeak y Zutik no debemos compartir para no ser partícipes de nuevos impulsos políticos similares al 18/98+, ilegalizaciones, Egunkaria, encausamiento del Lehendakari Ibarretxe, inhabilitación de Kontxi Bilbao, etc.

3. Hoy, aquí también, pedimos la palabra y solicitamos nuestro derecho a ser escuchados. Hacer aflorar los sentimientos y llevarlos a los verdes campos de lo irracional no es difícil para el poder (para el poder y la oposición formal dentro del sistema, pues ambos constituyen poder); basta manejar algunos titulares, describir la ética y la dignidad según le interesa a uno, poner por delante a las víctimas, disponer de algunos cortesanos bien dispuestos -mejor si pertenecen a la especie “intelectual”, aunque con los opinadores de las tertulias basta y sobra- y sobre todo, aparentar que se están procurando desarrollar principios superiores e intereses generales.Ya tenemos los ingredientes para azuzar pasiones, señalar al otro, al disidente, como responsable de los males propios y ajenos, esconder con esos señuelos lo que verdaderamente cuenta para ese poder, los intereses de partido, en este caso la Alcaldía del emblemático municipio de Mondragón. Cuando los sentimientos empiezan a erizar la piel, conviene regresar a la sensatez antes de que todo termine como el rosario de la aurora.Pero para eso hacen falta no políticos en el sentido corriente del término si no hombres y mujeres capaces de serenar los ánimos, de situar las cosas en la realidad, de separar el grano de la paja, de ofrecer un proyecto de normalización y pacificación convincente y claro, de generar, a partir del mismo, un nuevo impulso colectivo dirigido hacia el futuro, sin suspicacias ni rencores, sin triquiñuelas partidistas como la presente. Pero no vemos a esos hombres y mujeres en la clase política. Hoy por hoy, sólo podemos depositar nuestra confianza en el pueblo. Un pueblo sometido a continuas sacudidas, que contempla sorprendido y escandalizado, toda clase de impropios y bajezas. Esperemos que pueda sobreponerse a ello. Es indispensable para que la política adquiera la cordura necesaria.

4. Tras el vil asesinato de Isaías, el Partido Popular y Partido Socialista (en toda una rendición ideología de los segundos frente a los primeros) se pronunciaron por mantener posiciones políticas polarizadas y antagónicas frente a ANV. Esa polarización se traduce en la frase: con nosotros en todo, o con ETA en todo. Posición que se presenta como hegemónica. El PNV se ha sumado a esta posición y refuerza dicha cultura. Rechazamos cualquier tipo de maniqueísmo, o estás conmigo o contra mí, no podemos entrar en el binomio demócratas-violentos que tan pernicioso se ha mostrado para la consecución de la paz y la normalización política, compartir fines no siempre significa compartir los medios. Aunque ya nos advirtió Brassens que «en el mundo no hay mayor pecado que el de no seguir al abanderado». Podemos comenzar apoyando mociones de censura, pero no sabemos dónde nos llevará esta senda. No debemos entrar en la espiral acciónreacción en que tan cómoda se encuentra ETA y los sectores políticos, mediáticos y judiciales más ultramontanos del Estado español. Conviene recordar una frase poco conocida de Adolf Hitler, pronunciada en Königsberg antes de llegar al poder. Dijo: «La gran fuerza del Estado totalitario es que obligará a los que lo temen a imitarlo». Esta reflexión puede ser homologable a un movimiento totalitario como ETA, su triunfo sería que los contrarios adoptásemos posiciones de recortes democráticos. Existen dos supuestos que confrontan en la cuestión que estos días nos ocupa. Según el primero de ellos (compartido por PSE, PP y PNV); el estado, los gobiernos, los parlamentos, los municipios deben guiarse en todos sus proyectos y planteamientos económicos y sociales con esta premisa: la acción asesina de ETA en Arrasate no es denunciada por ANV. En consecuencia, moción de censura, porque ETA sería el respaldo y garante de la gestión política en el Ayuntamiento.

5. Según el segundo de ellos (compartido por Ezker Batua-Berdeak y Zutik); se quiere distinguir que los ciudadanos en Arrasate, en las últimas elecciones municipales dieron apoyo a programas, posicionamientos políticos generales, experiencias anteriores de gestión y propuestas concretas para los cuatro años de gobierno municipal. La gestión en el Ayuntamiento no está guiada por la acción violenta de ETA. La primera premisa homogeneizadora (PSE, PP y PNV), intenta confundir y reducir a un solo ámbito la acción política. Parece que los sujetos políticos en los diferentes ámbitos mantienen formas de actuación similares, y concretando en el caso del Ayuntamiento, como si los miembros de ANV implantasen sus propuestas con la violencia de las armas. La segunda premisa (Ezker Batua-Berdeak y Zutik) expresa y responde a cómo se realizan las relaciones políticas en los diferentes ámbitos, cómo ocurren o se dan en la realidad. Creemos representar el sentir de la mayoría del pueblo de Arrasate con nuestra decisión, pero estamos dispuestos a apoyar la convocatoria de una consulta para que sea la propia ciudadanía la que se vuelva a pronunciar al respecto, si alguien tiene alguna duda. Esta se basa en un procedimiento sencillo y reglado que nace del artículo 71 de la Ley 7/1985 Reguladora de las Bases de Régimen Local. Los partidos políticos que se autodefinen como “demócratas” no deberíamos sentir incomodidad para que fuera la propia ciudadanía quien directamente revocara la decisión adoptada hace once meses. Nosotros nos comprometemos a asumir el resultado de la citada convocatoria. De lo contrario, la soberanía del pueblo, desaparece engullida por la soberanía de la partitocracia, canalizada a través de las ejecutivas. La práctica resultante de ese engullimiento se la puede calificar de democracia mínima que la izquierda llamada transformadora debe combatir,radicalmente. Además, profundizar en una línea democrática como la consulta quitaría todo argumento a la izquierda abertzale oficial.

6. Se nos pide sumarnos a una propuesta que carece de programa municipal ¿cómo debemos actuar? ¿Debemos guardar en un cajón nosotros también nuestro programa durantes los próximos tres años? De ser así, ¿qué papel nos queda como organización de izquierdas en Arrasate? ¿Debemos someter las cuestiones municipales a las acciones de ETA? Apostar por este escenario es darle un plus francamente irritante a la organización armada. ¿Qué es lo que necesita Arrasate? A nuestro juicio, al menos, no un gobierno de estas características. El asesinato vil y absolutamente deleznable de un hijo de este pueblo no significa un cheque en blanco. Disociar el apoyo a la Moción de Censura y el Programa Municipal, incluso ubicándolos en diferentes tiempos, es hacerse trampas al solitario. La hoja de ruta que debe guiar nuestras actuaciones es el Programa Municipal por el que fuimos elegidos, no podemos abstraernos del mismo para el acto de mayor relevancia municipal, que no es otro que concederle el voto de investidura a un Alcalde. En la dilatada historia de Ezker Batua-Berdeak y Zutik en Arrasate nunca le hemos dado el voto de investidura a ninguna persona queno fuera nuestro propio cabeza de lista. Sentar un precedente con un candidato que carece de programa y cuya praxis política está en las antípodas de la nuestra, resulta un acto de manifiesta irresponsabilidad para una organización que aspira a ser referente de la izquierda alternativa y transformadora. El conflicto vasco no puede eclipsar el debate social, el hacer frente a los problemas del día a día de la ciudadanía. Este principio ha sido tractor de nuestro discurso durante años. Siempre hemos defendido que el enfrentamiento entre diferentes identidades debía ser superado para saltar a un escenario sobre los ejes izquierda-derecha, al enfrentamiento entre clases. ¿Dónde quedan ahora esos escenarios?

7. «Restablecer la democracia en Mondragón» dicen algunos, ¿cómo se restablece la democracia en Mondragón -de haber algo que restablecer- cuando el Alcalde propuesto es elegido en una reunión entre ejecutivas de partidos en el Parlamento Vasco? Aquellos que se amparan en estos principios, deberían pararse a pensar el porqué muchos de los Concejales del Ayuntamiento tienen una opinión personal contraria a tal planteamiento, independientemente de que su praxis se someta al dictado de las direcciones de los respectivos partidos. Restablecemos la democracia negándoles el libre criterio y opinión a los veintiún representantes de la ciudadanía de Arrasate o al menos a los “democráticos” catorce. Curiosos principios democráticos son éstos. Desde una perspectiva histórica es inadmisible que ciertas fuerzas políticas quieran darnos a estas alturas lecciones de ética. «¿Hay que tener contemplaciones con los titubeos democráticos de algunos?» se preguntan unos, «cobardía política», «dimisión inmediata», se responden a sí mismos. Que se pregunten por qué participan de candidaturas de partidos de gobiernos responsables de gestionar y potenciar un sistema que genera pobreza, y además manda tropas a Afganistán, nos metió en la OTAN que bombardeo Serbia matando civiles y es corresponsable de la situación del pueblo saharaui, ya que prioriza las relaciones con Marruecos y los beneficios que ello reporta a la clase empresarial española, en detrimento de los derechos humanos conculcados en los territorios ocupados. ¿Es el gobierno del PSOE un gobierno ético, o en los grandes temas estatales, geopolítica y economía, no cabe la ética? Como por ejemplo en los intereses españoles en la explotación de Suramérica ¿Y el PP que además de apoyar la invasión de Irak no se ha retractado? ¿La diferencia es el espacio geopolítico? ¿El asesinato político dentro del estado nos debe de unir en el castigo ético y enel ámbito internacional no?

8. Esta ética geopolítica y relativista no forma parte de nuestro credo. Ante las apelaciones a esta ética, quisiéramos introducir un concepto espejo de nuestra visión de la ética y la política; la poliética. El intento de síntesis entre unos principios éticos y políticos es bastante más complicado de lo que parece y desde luego nada tiene que ver con lo que se pretende con la Moción de Censura. Francisco Fernández Buey que es uno de los pocos pensadores o teóricos que se ha enfrentado al reto de entrar al trapo, en su introducción al tema dice lo siguiente: «[La poliética] entendida en el sentido de una pluralidad de éticas o conjunto de principios morales que compite en sí (…) Lo cual no implica en ningún caso admisión del relativismo ético, sino agudización de la batalla de ideas. Entendida como deseo de fundir ética y política, la poliética es en cambio una propuesta normativa, no siempre explícita, que arranca de dos observaciones paralelas.En primer lugar, de la observación de que la separación entre ética y política, establecida como deseo de fundir ética y política(…) tiene fundamento metodológico pero ha sido pervertida en la vida práctica de las sociedades. En segundo lugar, de la observación de los principales problemas que llamamos políticos remiten a principios éticos insolventables y, viceversa, que no hay asunto relativo a los comportamientos privados que no acabe en consideraciones políticas o jurídico-políticas. Estas dos observaciones remiten a un mismo asunto: la recuperación del todo perdido una vez que se ha admitido que, por razones analíticas o metodológicas, conviene mantener separados el juicio ético y el juicio político.» Un intento, que ahora se generaliza y banaliza en interés de la llamada lucha antiterrorista. Esas unidades, al final, son gestionadas por quienes apenas entienden de ética. Quienes manejan valores altísimos que son incapaces de representar de una forma creíble.

9. En este contexto, la violencia política de ETA sigue persistiendo como un factor que conculca derechos humanos y distorsiona la convivencia democracia. La acumulación de secuestros, extorsiones económicas, actos de “kale borroka” y víctimas mortales, ofrece una idea de la magnitud de este problema. La nueva ruptura de la tregua de ETA ha puesto fin al enésimo intento de buscar una salida negociada, y su regreso a la acción armada ha abierto un nuevo ciclo de violencia que empantana la cuestión vasca en los mismos términos de sufrimiento, miedo e intolerancia en que ha estado sumida en las últimas décadas.El hecho de que esa violencia se realice en nombre de la libertad nacional y del reconocimiento del derecho de autodeterminación, ni la justifica ni la hace más tolerable desde el punto de vista de los derechos humanos. Una vez más demandamos desde esta tribuna a ETA el cese definitivo e incondicional de todas las formas de violencia política que ejerce. Consideramos que esa decisión facilitará la recuperación de la negociación política interrumpida con motivo de la tregua. Pero sobre todo y fundamentalmente, el cese de la violencia debe realizarse por razones de ética política. Esto es, porque las reivindicaciones democráticas requieren la utilización de métodos democráticos respetuosos de los derechos humanos y situados a la misma altura moral que la democracia que se reivindica. En el caso del Estado Español un reciente informe de Amnistía Internacional opina -al igual que la Relatora Especial de la ONU hace unos años- que la tortura es una práctica más que esporádica en las comisarías. Dar una explicación acabada a este fenómeno de regresión jurídica y moral no es fácil. Sin embargo, parece inevitable vincularlo a una situación de fragmentación social que permite construir un otro deshumanizado y sin ningún tipo de derechos: el terrorista, el que amenaza y mata, la no-persona. Sólo esa construcción mental permite a algunos aceptar la tortura como un acto de defensa justificado. Como un acto en el que no se participa directamente, pero que está dispuesto a tolerar entre el telediario y la próxima publicidad comercial. Y esa misma construcción mental permitió a algunos tolerar los asesinatos del GAL.

10. En esa tolerancia se encuentra el Grupo Municipal Socialista que se ausenta del Pleno cuando se tratan mociones en relación a la tortura o cuando antaño se posicionaban en contra de otra moción en relación al GAL, argumentando que no hay sentencias firmes. Ante estas posiciones, ¿que grado de ética y de dignidad le suponemos a quien se quiere elevar a la Alcaldía con nuestro voto? Desde su óptica toda. Tanta como para que la Asamblea de Ezker Batua-Berdeak y Zutik y estos concejales renunciemos a los principios básicos que emanan de nuestras ideologías. No se trata sólo de sobrevivir, sino de sobrevivir siendo nosotros. Todo lo anteriormente señalado no debería ser objeto de debate si no fuese porque la clase política ha sido incapaz de llegar a acuerdos básicos sobre el rechazo total a toda forma de violencia, provenga de donde provenga. Y es que habitualmente nos encontramos con concepciones donde hay un solo tipo de victimas y de victimarios, o si se quiere diferentes categorías de victimas y de victimarios. Estamos por lo tanto en un escenario de desencuentros y enfrentamientos entre los partidos políticos en temas que por su carácter ético o poliético, deberían ser objeto de consensos básicos.

11. Defendemos nuestra postura como un intento de dar un paso responsable hacia delante, para hacer frente a esta decepción generalizada que se repite día tras día, para salir del inmovilismo de los agentes políticos que no lideramos los verdaderos intereses de la mayoría de la ciudadanía. Es a ella principalmente a quien nos debemos dirigir, sin olvidarnos que cada Partido aquí representado, no es más que una fracción del total y con igual legitimidad. Si malgastamos nuestra energía en culpabilizar a quien tenemos enfrente, podemos olvidarnos de que la solución del problema es realmente lo importante. Hemos acuñado en este mes y medio un valioso diccionario que ahora nos toca poner en práctica: Dignidad, respeto, derechos humanos, apuesta por vías democráticas, rechazo de cualquier violencia, diálogo…etc. Especialmente las declaraciones sobre una posible ética, han sido variadas, confrontadas y por supuesto plurales, como no podía ser de otra manera si aceptamos la diversidad y las diferentes realidades del conjunto de nuestro pueblo. Es obvio que esto no es el final. Estamos obligados a reflexionar sobre un conflicto complicado, a crear espacios que nos permitan abordar un proceso donde nadie se sienta excluido. Para nuestra coalición, elaborar los conflictos de forma ética y constructiva, debe pasar por dejar a un lado los legítimos intereses de las partes,creando un espacio de distensión, donde el respeto a la diferencia sea prioridad para asumir la coexistencia de dispares dentro de una misma realidad. La ética no es sólo una teoría, se desvirtúa en cuanto deja de ser una experiencia vivida en el día a día, por ello, requiere llegar al fondo y con todas las consecuencias en todo aquello que supone. Por lo tanto, no es algo puntual, ni cerrado, ni perfecto, es un proceso largo donde no faltarán las contradicciones, ni nuevos conflictos, siendo realmente válida en la medida en que ejerza de motor de mejora y transformación positiva de las relaciones humanas.

12. He comenzado con las palabras de Eduard Murrow y con el mismo finalizo esta nuestra intervención, así concluyó su reportaje sobre la figura del Senador McCarthy en See it Now, emitido el 9 de marzo de 1954: «Es necesario investigar antes de legislar. Pero la línea entre la investigación y la persecución es muy difusa, y el senador de Wisconsin la ha traspasado a menudo. No debemos confundir la disensión con la deslealtad. Ni tampoco debemos olvidar que acusar no es demostrar, y que una sentencia depende de las pruebas y del debido proceso judicial. No vamos a tener miedo los unos de los otros, no vamos a entrar por miedo en una época de sinrazón... No podemos defender la libertad ajena olvidándonos de la propia. No caminaremos temerosos los unos de los otros. Si hurgamos en nuestra historia y nuestro credo, no nos atenazará el miedo en un tiempo dominado por la sinrazón; y hay que recordar que no provenimos de hombres asustados. Ni de hombres que temieran escribir, hablar, asociarse, y defender causas que fueran en un tiempo impopulares.» Casio tenía razón. «La culpa, mi querido Bruto, no se halla en las estrellas, sino en nosotros mismos.» Depende de nosotros mirar no sólo al día después, si no mirar al futuro y eso requiere de pactos entre partidos, sindicatos, organizaciones sociales y ciudadanía. Pero el pacto no debe ser un fin en sí mismo. El pacto debe conllevar una estrategia compartida de largo recorrido, no coyuntural, que culmine dando una solución definitiva a un conflicto que lleva décadas ahondando en el sufrimiento de nuestra entera sociedad.

Españoles: la prensa... ¡ha muerto!


Jaume d’Urgell
La totalidad de los grandes medios de comunicación unifican su discurso para ofrecer una visión distorsionada de la realidad, según la cual, un político franquista sería digno de honor. / Debemos llamar a cada cosa por su nombre: los españoles —por gusto o a la fuerza—, asistimos hoy a un formidable despliegue de la más pura, absoluta y genuina propaganda militar.

MADRID. El vergonzoso espectáculo que hoy nos ofrece la práctica totalidad de los medios de comunicación de masas, debe ser interpretado en clave de un ensayo general para cuando se produzca «el hecho biológico inevitable» de Su Excelencia el Jefe del Estado.

Solo en España —un país que todavía en 2008 permanece encabezado por un soldado franquista disfrazado de rey—, solo aquí, podíamos asistir a este grave insulto masivo realizado desde la prensa contra la prensa y el conjunto de la sociedad: hoy, 4 de mayo de 2008, cientos, miles de profesionales de la comunicación se han visto obligados e/o inducidos por sus empleadores a exaltar el supuesto honor y grandeza personal del que fuera ex presidente de la red ferroviaria española y ex procurador a cortes franquistas, que llegó a ser dos veces ministro, presidente del gobierno e incluso marqués, sin que ni un solo ciudadano le hubiera votado jamás para ejercer ninguno de esos cargos.

Tan vasta sincronización de voluntades exhibida para presentar a un destacado franquista como si se tratara de un defensor de la democracia y un prócer de la patria, debería movernos a la reflexión, acerca de quién, cómo y por qué nos hace pensar como lo hacemos. ¿Se puede ser libre mientras permanezcamos sometidos a una realidad virtual en la que todos los estímulos informativos están controlados de antemano? ¿Acaso nadie percibe el efecto de la manipulación informativa? ¿Tan bien funciona el fenómeno de la gradualidad en la modificación de la semántica de las palabras?

Lo cierto es que nada de todo eso debería sorprendernos, al fin y al cabo, habitamos en un sistema que nos ha hecho creer que «tenemos democracia gracias al rey» ; se nos ha hecho pensar que «la República es una peligrosa aventura que corresponde al pasado»; nos dicen —día sí, día también— que los bombardeos humanitarios llevados a cabo por nuestros valerosos soldados, sirven para democratizar a las sociedades que reciben esas bombas que tantos kilómetros de asfalto, camas y pupitres nos cuestan; se nos dice que «la vil catástrofe del 11 de marzo de 2004 fue perpetrada por ETA con la aquiescencia del PSOE» ; se nos dice que ciertas alcaldesas pueden ser terroristas por lo que piensan, aunque no cometan ningún acto violento; se nos dice que la valla es imprescindible; que no hagamos caso al artículo octavo; que hay separación de poderes... que vivimos en democracia.

¡Gloria y honor para el gran presidente al que le bastó un año escaso para integrar a España en el seno de una banda terrorista internacional como la OTAN! ¡Honor y gloria para el militante de «Juventudes Monárquicas» que fundó la «Unión Española»! ¡Gloria y honor para el presidente que nunca supo nada de la existencia de la Alianza Apostólica Anticomunista (AAA o "Triple A"), ni del Antiterrorismo ETA (ATE), ni de los Grupos Armados Españoles (GAE), ni de los Guerrilleros de Cristo Rey, Batallón Vasco Español (BVE), ni de los Comandos Antimarxistas!

Si para enterrar a un ex jefe de gobierno la máquina demuestra estar tan bien engrasada... ¿De qué no serán capaces en caso de un Referéndum de Independencia o cuando se produzca un relevo del militar que ostenta la Corona? ¿De qué no serían capaces para convencernos de ir a una guerra? ¿Para convencernos de que todos los jóvenes son sospechosos? ¿Que todos los pobres son culpables? ¿Que una persona rica es alguien de fiar?
Todos mienten, pero no importa, porque nadie escucha.

El Ateneo Republicano del Campo de Gibraltar respalda las declaraciones de Barroso


Diariosur / Diario La República

El presidente del Ateneo Republicano del Campo de Gibraltar, Juan Antonio Núñez, aseguró que, “al igual que hice durante el acto celebrado en Los Barrios, tras la intervención de José Antonio Barroso, corroboro sus palabras”. Núñez mostró su “perplejidad por la actuación de la Fiscalía en este caso, porque está todo documentado, ya que hay unos15 libros que hablan del Rey, que fue nombrado por Carlos Arias Navarro, que fue fiscal fascista en Málaga y firmó miles de sentencias de muerte a los republicanos”.

Habló también “del juramento, de rodillas ante un crucifijo y jurando los principios fundamentales del movimiento”, y considera que “Juan Carlos no se puede poner como modelo y asegurar que salvó la democracia durante el golpe de estado”.

Núñez entregó además un dossier con documentación sobre el Rey y la Monarquía. Además, se refirió al libro “del coronel Amadeo Martínez Inglés, autor del libro El 23 F el Golpe que nunca existió, en el que este señor mantiene que el golpe de estado encumbró al Monarca, pero que estuvo auspiciado por él y quedó como chivo expiatorio el general Armada”.

También habló del libro El negocio de la libertad, de Jesús Cacho, en el que este periodista explica que, “cuando fue nombrado Rey, Juan Carlos de Borbón no tenía ni un duro y para poder casarse tuvo que realizar una colecta entre los grandes de España para poder ir a Grecia”. Sin embargo, “ahora es una de las mayores fortunas y utiliza la frase de Lo que el viento se llevó, juro que no volveré a pasar hambre”. Núñez insistió en que la del Rey “es una de las mayores fortunas, gracias a los negocios de la libertad e incluso Ruiz Mateos reconoce que dio a Juan Carlos mil millones de pesetas”.

Asimismo aludió al libro “de Jaime Peñafiel, Juan Carlos y Sofía, retrato de un matrimonio, en el que cita a las amantes del Rey”. Por ejemplo, añadió Núñez, “habla de Marta, muy conocida en Mallorca, con la que estuvo 18 años y comenta que un día el marido de esta señora le comentó a un amigo que estaba muy deprimido porque se había enterado que su mujer le ponía los cuernos. Dale dos hostias al tío, le dijo el amigo y él contestó No puedo, se trata del Rey. ¿Habría álguien capaz de dársela si se entera que su mujer se la da con su Majestad?”. Más adelante, añadió Núñez, “cierto es que el ingenuo de Bouza hacía lo que podía, aconsejando a su amigo el Rey”. Y Bouza dice “le digo que hay que ser lo más discreto posible. También por nuestras esposas, que están en una edad muy difícil y se deprimen mucho. Y aprovechó para recordarle que prodigue gestos de amabilidad con la Reina en público”. Por otra parte, el presidente del Ateneo Republicano aludió al libro La soledad del Rey, de José García Abad. “En la edición de bolsillo, en la página 233 habla de sus amoríos, entre ellos, Bárbara Rey, al igual que Peñafiel y en la página 248 dice que José María Ruiz Mateos reveló, tras la expropiación de Rumasa, que había entregado al Rey mil millones de pesetas, en sucesivos maletines, que según cuenta el singular empresario jerezano, el Rey catapultaba a un escondrijo”. También “habla de los 77 coches que posee y de los regalos”.

Por otra parte, revista Eurobusines que asegura “que la fortuna privada de Juan Carlos I es de 1.790 millones de euros, casi 300.000 millones de las antiguas pesetas, por lo que es el cuarto español más rico y en el sexto lugar del ranking de los monarcas más ricos de Europa”. Esto, para Núñez “resulta casi un imposible, si tenemos en cuenta que llegó al reinado, con una mano avanti y la otra in dietro, y su padre, el añorado Don Juan, vivía de la caridad de algunos grandes de España”.

Por su parte, el portavoz del Partido Socialista de Algeciras (PSAL), Manuel Garnica, pide que la Fiscal Jefe de la Audiencia Provincial de Cádiz, Ángeles Ayuso, “archive las diligencias de investigación que su Fiscalía está realizando en torno al discurso que realizó el alcalde de Puerto Real, José Antonio Barroso”, el pasado 14 de abril en Los Barrios, “en el acto central organizado por los colectivos republicanos de la comarca y el apoyo de varios partidos políticos, entre ellos este partido localista”.
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Entrevista a J. Antonio Barroso, alcalde de Puerto Real

Mario Velasco

20 minutos

La Dirección Federal de IU ha mostrado su apoyo a José Antonio Barroso y pide la despenalización de las críticas a la Corona. El PP de esta localidad presentó una moción de apoyo a la figura del Rey en la que IU votó negativamente.

La coalición Izquierda Unida celebró el viernes en el patio medieval del barrio de El Pópulo, en el corazón del casco histórico de Cádiz, su tradicional fiesta por la III República . El acontecimiento se produjo tras las declaraciones de José Antonio Barroso. El alcalde de Puerto Real, y cabeza de lista de IU al Congreso de los Diputados por la provincia de Cádiz en las últimas elecciones generales , atendió unas horas antes del acto a las preguntas de 20minutos.es

Se ha generado una gran polémica por sus declaraciones en el Ateneo del Campo de Gibraltar.

En realidad, no ha sido mi intención generar esta polémica. Si lo hubiera sido, habría hablado así por primera vez. Pero esto es lo que he venido diciendo y documentando desde siempre. Durante la campaña electoral me vine significando por mi condición de republicano y de contrario a la monarquía, pero esta vez los medios se han hecho eco de algo que han sostenido también renombrados escritores sobre la Corona: su falta de claridad y opacidad.

¿De quién habla?

Jesús Cacho, en El negocio de la libertad , demuestra graves implicaciones del Rey en asuntos económicos movidos por intenciones espúreas.

No teme las diligencias que le ha abierto la Fiscalía de Cádiz.

Quien debe temer a la Fiscalía es la Casa Real, porque si se me sienta en la Audiencia Nacional hablaré de lo que conozco y de lo que otros han documentado perfectamente. Hay conductores de radio que se sorprenden de mis declaraciones cuando ya conocían mis argumentos y, muchas veces, sotto voce , dicen que es verdad que hay vínculos entre el Rey y empresarios corruptos, como los Albertos, Mario Conde, De la Rosa.

Y entonces...

El escándalo tiene más que ver con la forma de presentar la posición del Rey que con la búsqueda de la verdad. Este blindaje en torno a su figura que favorece a los poderes económicos es muy difícil de romper. Pero el referido libro de Jesús Cacho refleja incluso una carta firmada por el monarca en la que se solicitan diez millones de dólares para financiar a la UCD. Sin embargo, una de las técnicas de protección de la monarquía es que sólo se conozca de su existencia por los periódicos de papel cuché y los programas televisivos de contenido rosa, que únicamente exponen cuestiones triviales sin entrar en asuntos tan importantes como que el Rey no declara impuestos, posee una contabilidad opaca, negocios opacos.

O sea, que no se entendió lo que quiso decir.

Yo no estoy intentando que caiga la monarquía ni el advenimiento de la III República, sino exponer lo que considero son déficits de esta monarquía, que está exenta de todo tipo de control, su blindaje, la opacidad de sus cuentas, el carácter permanente de las prebendas que ostenta. El Rey es inimputable. Esto es un privilegio que ningún ciudadano tiene.

Otras voces republicanas defienden que debe suprimirse el delito de injurias al Rey del Código Penal.

El Código Penal debe tratar al Rey igual que al resto de los ciudadanos. Y el monarca debe declarar su patrimonio y no estar al margen de la Ley. Porque a mí no me van a callar, por mucha agresividad que hayan utilizado algunos grupos mediáticos que se han hecho eco de lo que primero publicaron otros medios minoritarios, y con aquéllos me refiero sobe todo a los medios vinculados al Grupo Prisa.

¿Llegará a haber un Estado palestino?










Cara a cara en L’Humanité entre Leila Shahid, delegada general de Palestina ante la Unión Europea, y Régis Debray, escritor y mediólogo.

Françoise Germain-Robin

L’Humanité / Rebelion

Traducido del francés para Rebelión por S. Seguí

Bajo la presión militar permanente de Israel, los fundamentos físicos, económicos y humanos de un Estado palestino se hallan en vías de desaparición. ¿Hay todavía un lugar en Palestina para un Estado palestino? Es esta cuestión paradójica la que suscita el debate con nuestros dos invitados, Leila Shahid, representante de la Autoridad Nacional Palestina en Bruselas, y Régis Debray, escritor y mediólogo (1). Régis, que no ha olvidado que fue filósofo, ha titulado su último libro Un candide en Terre sainte (2), y lo ha dedicado a la vez a su viejo amigo François Maspero, que le dio la idea de este reportaje “tras los pasos de Jesús”, y a Jacques Chirac, que le confió la delicada misión de estudiar “las coexistencias étnico-religiosas” en Oriente Próximo. En busca de los Evangelios y Palestina, Debray sólo ha hallado algunas evocaciones. Unos, atenuados por el tiempo; la otra, hecha pedazos por la ocupación y la colonización. Ha dado testimonio de la desaparición progresiva e inexorable del territorio de lo que debería ser un día Palestina. Precisamente este año, que debería ser, según George Bush, el de la creación del Estado palestino prometido por la ONU en 1947.

Por su parte, el movimiento sionista ha concretado su promesa y festejará los sesenta años de Israel. Es la primavera para Israel, y el invierno de la Naqba para los palestinos.
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Pregunta: Señor Debray, cuando uno termina la lectura de Un candide en Terre sainte no está lejos de la desesperación absoluta en lo relativo al futuro de Palestina. Tras su viaje de estudio sobre el terreno –en 2006, a petición de Jacques Chirac—, formula usted una afirmación implacable: “Los fundamentos físicos, económicos y humanos de un Estado palestino se hallan en vías de desaparición.” Y afirma también que ya en 1938 “la administración británica había verificado la imposibilidad de crear en Palestina dos Estados, uno judío, otro árabe.” Así pues, todas estas luchas, estos planes de paz, ¿todo esto no ha servido para nada? Y Leila Shahid, representante de Palestina en Bruselas, ¿está de acuerdo con este diagnóstico?

Régis Debray: En The Crack-Up, Scott Fitzgerald afirma: “Deberíamos ser capaces de comprender que las cosas no tienen remedio y sin embargo estar decididos a cambiarlas.” Es cierto; en este lugar que descubría de nuevo, después de varios años, mediante el análisis de mapas detallados debidos al brillante trabajo de los geógrafos de las Naciones Unidas, –la OCHAA—, comprobé la aplicación de un programa que se está llevando a cabo sin alharacas ni periodistas, y que consiste simplemente en ir hasta la frontera que es por el momento la del Estado de Israel: el río Jordán. Así se desarrolla, no de manera maquiavélica, sino de manera a la vez vital, espontánea, inexorable, una colonización camuflada de obras de infraestructuras, captación de aguas, ocupación de alturas, conexiones entre una colonia y otra, oficialización urgente de una colonias salvajes… en pocas palabras, un proceso que es un rodillo compresor y que no corresponde en absoluto a la imagen que tenemos en el exterior.

Ante esta realidad, me encuentro ante la siguiente dificultad: ¿hay que dejar a la propaganda diplomático-mediática que nos siga diciendo que “dentro de un año tendremos dos Estados”, que “la Conferencia de Annapolis ha reanudado la esperanza de paz", que “nosotros, Francia, exigimos la congelación de los asentamientos”… ¿Hemos de permitir esta cortina de humo o hemos de decir la realidad tal como es?

A mi modo de ver, lo que sería desesperante, es la validación de esta cortina de humo. Significaría dar por bueno el doble juego de un gobierno que se esfuerza en ser consensual en el exterior pero que actúa implacablemente en el interior. Y el doble juego de Occidente, que consiste en dejar hacer al más fuerte, protegiéndolo mediante una serie de declaraciones apaciguadoras. ¿Debemos rasgar esta cortina, con el riesgo de desanimar y desmoralizar a nuestros amigos palestinos? Es un dilema. Personalmente, escribo para mi opinión pública, para los franceses, para los europeos y no quiero que se adormezcan con faltas certidumbres.

Leila Shahid: Regreso de pasar un mes en Palestina después de cuatro años de ausencia, y estoy completamente destrozada, hundida, de ver hasta qué punto las cosas han empeorado. Tengo la impresión de que en cuatro años la situación se ha vuelto casi irreversible. Empezando por Jerusalén. Jerusalén hoy día ya no existe como ciudad árabe al Este e israelí al Oeste. El lugar en el que el muro es más repulsivo, más difícil de vivir, es Jerusalén. Porque allí, todo él es de cemento. En otros lugares, en los 700 kilómetros de recorrido, a veces es una verja con alambradas. Pero en Jerusalén, la gran Jerusalén, que es 60 veces más grande que en 1967, es totalmente de cemento y tiene nueve metros de altura.

En segundo lugar, es en Jerusalén Este donde la ampliación de las colonias ha sido más importante. Todas las informaciones lo prueban, en particular las realizadas por Paz Ahora, que ha hecho un notable trabajo de monitoreo de las colonias. Es algo que se enmarca en la tradición sionista clásica de una política de hechos consumados. Es algo que liberará a Israel de la necesidad de negociar el estatuto de Jerusalén, porque si esto continúa ya no habrá nada que negociar.

La tercera cosa que me ha chocado mucho es la extensión de las ramificaciones viarias que unen lo que se conoce como ring road, o carretera de circunvalación de Jerusalén, que anexionará prácticamente toda la ciudad en el plano del transporte y del espacio. Estas ramificaciones sólo comunican las colonias. No hay una sola vía que vaya a Beit Hanina o cualquier otro suburbio de Jerusalén Este. El aislamiento de Jerusalén respecto a Cisjordania y los territorios ocupados es un hecho consumado: ya no podemos hablar de Jerusalén Este como capital del Estado de Palestina. Por último, y esto afecta concretamente a los franceses teniendo en cuenta las empresas participantes (Veolia y Alstom), el tranvía conectará las colonias de Jerusalén Este a Israel, en abierta violación de todas las normas del Derecho Internacional.

En el resto de Cisjordania, la extensión de las colonias en torno a Ariel, la de Ma’ale Adumin prácticamente hasta el mar Muerto, la extensión del bloque de Gush Etzion, hacen que no queden ya más que tres entidades completamente separadas: el bantustán del Norte, el del centro y el del Sur, que no son viables como territorio de un Estado.

Cuando usted les dice todo esto a los responsables israelíes, éstos, con toda la seriedad del mundo, le responden que van a hacer túneles por debajo de las colonias y puentes por encima, a fin de respetar la letra de lo escrito en los acuerdos: la continuidad territorial. ¡Es literalmente kafkiano, pero lo dicen poniendo cara seria!

Los primeros que pueden comprobar este estado de hecho, son los habitantes de Palestina, que ya no reconocen visualmente el paisaje en el que viven. Cada día hay o bien una nueva colonia, o bien una salvaje deviene oficial, o bien otra alcanza la calificación de ciudad, como Ariel o Modi’in. Esta constatación es verificable por boca de la mayoría de los ciudadanos, aunque no de los responsables de la Autoridad Nacional Palestina. Si los responsables se vieran obligados a admitir que ya no hay fundamentos territoriales para un Estado, entonces deberían dejar de negociar. O bien deberían adoptar otra estrategia.

Pregunta: En su informe usted prevé una anexión, en el plazo de treinta años, de todos los territorios ocupados. Sarih Nusseibeh, rector de la universidad de Al Qods, recuerda en su último libro (3) que un día publicó una carta abierta en la que pedía a Israel que se anexionase los territorios palestinos, lo que conduciría, a más largo plazo –afirmaba—, a que los palestinos tuvieran los mismos derechos cívicos que los israelíes. Y resolvería el problema, máxime teniendo en cuenta que el crecimiento demográfico palestino es elevado. ¿Prevé usted una solución de este tipo?

Régis Debray: Yo no preveo ningún tipo de solución porque no soy un político, ni un diplomático, ni, menos aún, un futurólogo: todos ellos se equivocan permanentemente. Lo que digo es que estamos asistiendo a lo que se denomina en otros lugares una limpieza étnica, más o menos soft pero perfecta porque se trata de la cosa sin la palabra. Es a la vez algo continuo e invisible. Mi problema no es concebir planes quiméricos, sino partir, como dice Leila, de la situación tal cual es. Las Naciones Unidas la conocen al detalle, mediante mapas perfectamente objetivos, meticulosos y elaborados casi cotidianamente. Lo que me planteo es el futuro de los palestinos y el de la Autoridad Nacional Palestina. La propuesta de Nusseibeh es en el fondo la de un Estado binacional, de la cual los israelíes no quieren ni oír hablar. Podemos comprenderlos. Han creado un Estado para tener un lugar en el que sean mayoritarios y salir de una situación de minoría que se remonta a la época del emperador Tito. Podemos comprender que no tengan ganas de ser, al cabo del tiempo, otra vez minoritarios. La lógica misma del proyecto sionista excluye la binacionalidad. De lo contrario, el sionismo no tendría sentido.

Lo llamativo para mí es esta especie de silencio que guarda la Autoridad Palestina, la cual, ante este estado de cosas, tendría dos actitudes posibles: la primera: me disuelvo, le entrego a usted las llaves y aplicamos el Cuarto Convenio de Ginebra (4), en virtud del cual el que ocupa un país debe gestionarlo, es decir, pagar a los funcionarios, financiar los hospitales, las carreteras, las escuelas, etc. Esto tendría al menos el mérito de la claridad y pondría a todas las partes ante sus responsabilidades. La otra solución es la de enviar los mapas de la región a George Bush, Nicolas Sarkozy y Anthony Blair y decirles: “Basta de juegos. No tenemos los medios para oponernos a esta situación, pero al menos seguimos de pie y lúcidos. No aceptamos la actitud de Tartufo que ustedes adoptan. Hablan de perspectivas que no tienen ningún viso de realidad. Exhortan a los israelíes a tomar medidas, y éstos asienten con la cabeza a la vez que hacen exactamente lo contrario. Y ustedes nunca se dan por aludidos. Consideramos que son ustedes corresponsables de una violación cotidiana de la legislación internacional. No los consideramos como una instancia neutra de supervisión. Ustedes han tomado partido por un Estado que, por razones que le son propias y fácilmente explicables, se considera por encima de la Ley.”

Lo que encuentro lamentable cuando se es amigo de la causa nacional palestina –como yo mismo hubiera sido amigo de la causa israelí en 1946— es avalar no sólo una denegación de justicia sino también una mentira perpetua y un adormecimiento general de la opinión pública. Si seguimos como quien no se da cuenta de nada, como si hubiera negociaciones entre dos partes iguales y de buena fe, nos convertimos en colaboradores. He aquí las cuestiones que muchos palestinos, y no sólo afines a Hamás, y muchas personas bien informadas, como nuestro embajador Stéphane Hessel, comienzan a plantearse.

Pregunta: ¿Qué opina de todo esto Leila Shahid?

Leila Shahid: Estoy de acuerdo con la no credibilidad del proceso de negociación, hoy. Fue creíble entre 1993 y 2000. Y aprovecho para aclarar que no ha habido negociaciones desde el verano de 2000 hasta Annapolis, es decir, prácticamente durante siete años. Sólo se han reanudado, oficialmente, desde Annapolis, pero sin realizar ningún avance. La realidad, por su parte, se ha agravado mucho. Es cierto que hay dos posibilidades: o bien la Autoridad a cargo de las negociaciones, es decir Mahmoud Abbas, dice: “Es una mascarada que me desacredita y vacía de credibilidad todo el proceso, por lo tanto me voy a casa”, y pone el dossier en manos de una comunidad internacional que se ha mostrado inexistente; o bien afirma: “La negociación no ha funcionado, es necesaria una nueva estrategia, militar, política, de levantamiento popular; lo que sea, pero otra cosa.” Es decir, poner punto final a la estrategia de Oslo en la que fue, personalmente, el negociador principal.

¿Por qué Abbas no hace ni una cosa ni otra? No creo que sea por falta de valor ni porque no llegue a las mismas conclusiones que nosotros, que sí llega. Pero, el día que lo diga públicamente se habrán terminado las negociaciones. Y deberá pasar el testigo a un tercero. ¿Pero a quién? Las Naciones Unidas han demostrado su incapacidad para asumir su papel, y la comunidad internacional es, por primera vez desde la II Guerra Mundial, totalmente cómplice de la ocupación y no es capaz de tratar a Israel como a un Estado sujeto a derecho. Es la primera vez en el mundo que un Estado va tan lejos en la violación de las leyes sin que se le aplique ninguna forma de presión, ni directa ni indirecta, ni económica ni política.

Estimo que la razón directa de lo que aparece casi como un tipo de colaboración –es Debray quien emplea esta palabra, no yo­– es en parte responsabilidad de una comunidad internacional que no ha dejado otra posibilidad a la dirección palestina. Entre los palestinos hay un sentimiento profundo de hallarse en un cara a cara total con Israel, de hallarse entregados a Israel. Se trata de una conciencia clara de que la comunidad internacional no funciona en lo relativo al problema palestino, y ni siquiera exige la aplicación de sus propias resoluciones, empezando por la Resolución 242 de las Naciones Unidas, que rechaza la adquisición de territorios por la fuerza. Esta Resolución se aplica cuando se trata de los Balcanes, Timor Leste, Kosovo y cualquier otro lugar del mundo, pero no cuando se trata de Israel. Y ello es debido a que Israel, por su relación histórica con Europa, puede hacer caso omiso de todas sus obligaciones.

Es esto lo que crea la ilusión –y digo que es una ilusión– de que no hay salvación fuera del diálogo directo con los israelíes, en una relación de fuerzas tan desigual que se utiliza no sólo para cambiar la realidad sino, lo que es más grave, para desacreditar a aquellos que como yo hemos optado por la coexistencia. En mi opinión, Yasser Arafat es un personaje histórico para los palestinos que también lo es para los israelíes. Y no porque Oslo fuera negociado correctamente –que no lo fue– sino porque hizo que su pueblo adoptase la idea de coexistencia. Lo que quiere decir, aceptar la legitimidad de Israel y hacerla aceptar por todos los árabes. Hoy, el descrédito que envuelve al proceso de paz desacredita también el concepto mismo de coexistencia. Pues ante la ceguera total de los israelíes, las opciones de que dispone la dirección palestina no son muy numerosas.

La otra opción consiste en cerrar la negociación abierta en 1993, por falta de resultados. Mahmoud Abbas afirma que lo hará antes de fin de año si no hay cambios.

¿Hay otra estrategia, otra forma de lucha política o incluso militar? Creo que la dificultad es el desafío que representa Hamás, que, desde el principio, rechaza la vía negociadora. Decir que se renuncia a ella equivale a reconocer su éxito. No es fácil. Disolver la Autoridad Nacional Palestina sería una irresponsabilidad completa, pues ¿a quién se confiaría la población palestina?, ¿a los israelíes?

Por estas dos razones, la Autoridad Nacional Palestina sigue por un camino que puede ser malinterpretado y que suscita entre la población, y también entre los amigos de Palestina, un cuestionamiento inmenso. Hay una reflexión en la sociedad palestina sobre la redefinición de una estrategia. Como si hubiéramos acabado un ciclo. Israel deberá asumir su responsabilidad en la terminación de este ciclo iniciado en 1993, y que le ofrecía, por primera vez en 45 años, una legitimidad. Si no hay ya esperanza de un Estado palestino, perdemos todo ese bagaje y se abre un nuevo ciclo del que nadie puede establecer su perfil.

Pregunta: ¿La idea de Régis Debray de instalar la ONU en Jerusalén podría cambiar las cosas?

Régis Debray: Aparentemente es esperpéntica, pero en el plano jurídico es inatacable. La Carta de las Naciones Unidas no determina el lugar donde deba establecerse la Sede. Si una mayoría de la Asamblea General así lo decidiese, el Consejo de Seguridad no podría oponerse. La idea está ya en Massignon, que en 1937 se daba cuenta de que la Sociedad de Naciones, como la ONU hoy –un trasto, según el general de Gaulle–, no estaba a la altura de su tarea. Massignon dijo que podía revitalizarse instalándola en Jerusalén, que consideraba ya un lugar conflictivo. Pero los estadounidenses no tienen ningún interés. Controlan la ONU por diferentes medios, el primero de los cuales es la osmosis, el sistema de escuchas, las diversas presiones sobre los Estados pobres. Los israelíes tampoco lo desean. Es un país ultrasoberanista que no desea que la comunidad internacional se meta en sus asuntos.

Tener la ONU en casa puede ser embarazoso, cuando uno se niega a aplicar sus resoluciones. Pero a largo plazo habría un interés físico de todas las naciones del mundo en que reinase la paz en el lugar-sede de la ONU. Sería una garantía de seguridad a largo plazo para Israel. Además, sería un punto de equilibrio que garantizaría la neutralidad: no es sano que el organismo encargado del Derecho se halle en el lugar de la Fuerza. La coincidencia entre la capital de un imperio y la del Derecho Internacional está viciada por principio.

Leila Shahid: Por mi parte, considero esta idea genial; nunca se me había ocurrido. Pero si resulta imposible mudar la ONU, se puede al menos intentar implicarla más. No se ha hecho un balance de sus fracasos. Tenemos una tendencia excesiva a atribuir el fracaso a los palestinos, especialmente en estos momentos. Si no hemos sido capaces de desafiar a Israel, con el pretexto de que no se puede atacar a su soberanía, a la vez que este país lo hace con otros, estamos aplicando la ley del embudo. ¿Dice que la ONU es un trasto? Pero no hemos encontrado otra cosa con que sustituirla. Si Israel desea anexionarse todos los territorios, va a encontrase con cinco millones de palestinos en sus manos y deberá gestionar esta situación en todos los planos, incluido el de la seguridad. Quizás un día Israel tendrá necesidad de las Naciones Unidas para salir del fangal en el que se habrá metido.

Régis Debray: En efecto, hay algo de suicida en la actitud de los israelíes, y algunos de ellos tienen conciencia de este hecho. He visto a Abraham Burg (5) hace poco: es uno de los que ve a lo lejos. Una de las razones para mantener la esperanza es la presencia de espíritus libres en Israel, gentes que alían una gran cultura con una gran valentía, y que se dan cuenta de que la política de fuerza no es sólo ilegítima sino también contraproducente en sí misma, y causa, a fin de cuentas, de debilidad.

Hay una palabra capital que no hemos pronunciado: la Shoah. Israel es un Estado al que se le permiten muchas ilegalidades. ¿Por qué? Porque para todo Occidente es un remordimiento y una falta. Tenemos el sentimiento de tener una deuda, quizás no eterna, pero que aún no ha sido pagada, y que se llama Holocausto. Esta deuda otorga a Israel el estatuto ontológico de víctima, y ejercer una presión sobre este país es hacerse, de algún modo, cómplice a posteriori de un crimen contra la humanidad.

Europa está paralizada porque lleva sobre sí esta inmensa culpa. Es significativo que sean los países en los que no ha habido deportaciones ni estrellas amarillas los más objetivos, los más valientes. Me ha impresionado la actitud de la Iglesia anglicana en relación con otras iglesias cristianas. También los países nórdicos, España, todos los países que no tienen este estigma innoble en su pasado y que se nos recuerda cada día: no pasa un día en que la radio, la televisión, los periódicos no citen el Vél d’Hiv (6) y Vichy. Y esto da a Israel una inmunidad que nadie se atreve a cuestionar. Esto en lo relativo a Europa.

En cuanto a Estados Unidos, es una colonia espiritual del pueblo hebreo. Está escrito en los genes del país, en su génesis histórica. Así pues, tenemos en Europa una imposibilidad psicológica de intervenir y en Estados Unidos una imposibilidad teológica. Las dos, conjuntamente, forman la comunidad internacional. Dicho esto, no queda gran cosa que esperar del exterior. Salvo si un palestino se alza ante la comunidad internacional y comienza a hablar la verdad, a decir: “Sí, ha existido la Shoah; sí, es un crimen inexpiable, pero, ¿debemos expiarlo nosotros, que no lo hemos cometido?, ¿acaso un crimen contra la Humanidad excusa crímenes de guerra perpetuos?” Creo que hay que sacudir a la opinión pública internacional. El trabajo que Arafat ha hecho ante su pueblo y el mundo árabe es preciso que un palestino lo haga ante la conciencia internacional. Que la ponga ante su propia retórica, que la tome al pie de la letra: “¿Son ustedes la Ley, sí o no? Si no se respeta lo que ustedes dicen, cesen de firmar resoluciones. Disuélvanse.” Es preciso ser un poco radical para ser realista, es decir, es necesario ir a la raíz de las cosas. Estimo que los palestinos no son suficientemente radicales. Y no hablo de violencia, sino de radicalidad teórica y práctica.

Leila Shahid: Es cierto que los palestinos, como el mundo entero, han caído en la trampa de la diplomacia biempensante. Han creído en un nuevo orden mundial en el que cada uno tendría su lugar. Estoy de acuerdo con el análisis de qué es lo que ha paralizado a la comunidad internacional. Por esta razón yo les digo a las altas instancias europeas: “Israel no es sólo nuestro problema, es también el de ustedes. Israel forma parte de su historia. Forma parte de nuestro presente y de nuestro porvenir, pero no de nuestro pasado. Y ustedes no pueden ajustar cuentas con su pasado contentándose con enviarnos ayuda humanitaria.”

Considero que la propuesta de coexistencia hecha por Yasser Arafat estaba basada en esta premisa: aunque no hemos sido históricamente responsables del genocidio, asumimos que es un crimen contra la Humanidad, que ha tenido lugar. Asimilado esto, hemos aceptado reconocer a Israel y su deseo de fundar un Estado nacional en un lugar donde nunca había habido un Estado judío. Es por esta razón que nos sentimos, en el plano de la madurez política y de nuestra posición ética, por delante de muchos de los conflictos nacionales: hemos integrado al que ha sido nuestro enemigo histórico en la visión de nuestro propio futuro. No se reconoce suficientemente este mérito a los palestinos.

La tragedia es que a causa de la obstinación israelí, a causa de la culpabilidad del mundo en relación con Israel, vemos desarrollarse por primera vez en la historia un auge del antisemitismo en un mundo árabe que no comprende que la única respuesta de Israel sea más expulsiones, más colonias, más muro. Pero hay en Israel personas justas a las que quiero rendir homenaje, militantes anticolonialistas que ven más lejos que los políticos.

Cuando se tiene la impresión de que todas las salidas están bloqueadas, como ahora, algunas cosas pueden desencadenar una situación nueva. Hay en la sociedad israelí, en el plano de los escritos, algunos cuestionamientos fundamentales. Por ejemplo, el último libro de Abraham Burg, que se atreve a llamar las cosas por su nombre y describir el estado de su sociedad, aún a riesgo de linchamiento. Por ejemplo, Schlomo Zand, que acaba de publicar en hebreo un libro en el que se pregunta si se puede hablar de un pueblo judío. Hay en el pensamiento judío sionista una reflexión que puede poner en cuestión muchas cosas.

Lo que me desespera, en cambio, es Europa. Trabajo desde hace dos años en los medios de la Unión Europea, uno de los conjuntos regionales que más cuentan en el mundo. Esta Europa se muestra incapaz de existir políticamente, pero en cambio se lanza a proyectos nuevos, como la Unión por el Mediterráneo.

¿Cómo es posible hablar de una unión de este tipo con un conflicto tan importante en su corazón, cuando no se ha sido capaz de hallar una solución en 13 años de Proceso de Barcelona? Es, una vez más, la política del avestruz. Y me inquieta porque veo que hay otras fuerzas políticas en esta región que se alimentan de nuestros fracasos, los de los laicos, los de los partidarios de la coexistencia. Gentes que tienen otra visión están ganando terreno todos los días. Y no sólo en Palestina. Es un fenómeno que va de Mauritania a Irak.

Honestamente, estoy más desesperada por la actitud de Europa que cuando observo a nuestra dos sociedades, la israelí y la palestina, que creo firmemente que encontrarán recursos para salir de esta situación a pesar de los fracasos en que estamos todos sumidos.

S. Seguí pertenece a los colectivos de Rebelión y Cubadebate. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar el nombre del autor y el del traductor, y la fuente.
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(1) Método de análisis de los procesos de transmisión cultural, que estudia las relaciones entre los objetos simbólicos, las formas de organización colectiva y las mediaciones técnicas (NDLR, L’Humanité).
(2) Un candide en Terre sainte, Gallimard, 2008
(3) Il était un pays, la Palestine, Lattès
(4) Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra (Convenio IV)
(5) Ex presidente de la Kneset (Parlamento israelí), Abraham Burg acaba de publicar Vaincre Hitler
(6) Nombre coloquial del Vélodrome d’Hiver, recinto deportivo parisino en el que, en julio de 1942, fueron hacinados miles de detenidos judíos antes de su deportación a los campos de exterminio (N. del t.)

Ateísmo y III República

Francisco Miñarro, Coordinador FIdA.

Charla pronunciada el 24.04.08 en el Ateneo Republicano de Valladolid

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A primera vista, puede parecer extraña o artificial la pretensión de conjugar ambos términos, y aún más la de establecer una relación de causa y efecto entre una forma de pensamiento que atañe exclusivamente a los contenidos de la propia conciencia y la reinstauración de un modelo de Estado que recupere la legitimidad democrática rota por el franquismo. Sin embargo, la ecuación se resuelve desde el momento en que atendemos al significado de su implicación mutua y comprendemos ambos términos desde la perspectiva de su objetividad y de su racionalidad histórica.

Pero antes, será oportuno hacerlo también partiendo de la reacción planteada por los pensadores irracionalistas europeos contrarios a los valores de la Ilustración. Dejando aparte el origen primitivo de la realeza sagrada, fueron los ultracatólicos del XVIII, en especial Louis de Bonald, quienes defendieron de forma más clara la síntesis entre teísmo y monarquía, y consecuentemente idearon su contraposición en forma de una relación directa entre ateísmo y democracia. La presencia de un icono central en ambos sistemas, el religioso y el monárquico, justificaba la equivalencia entre el rey terrenal y el de los cielos, de donde se deducía que la forma adecuada de gobierno sería la que imitara a la teocracia divina.

La aparición del constitucionalismo como superación de esta alternativa fue más tarde considerada como muy útil. No solamente existía un paralelismo entre la monarquía absoluta y la imagen de un regente divino universal, en tanto que ambas entelequias forman parte de sistemas jerárquicos de representación, sino que también la monarquía constitucional moderada, desde un punto de vista peculiar, reunía las condiciones adecuadas para mantener una relación íntima con la imaginería política del Catolicismo. Esta solución clerical entusiasmó sin duda a los ideólogos de la reacción y a los partidarios de las monarquías europeas en decadencia, y demostraba la fina capacidad de adaptación de algunos defensores del Antiguo Régimen ante las circunstancias históricas surgidas tras la Revolución.

Se trataba, en suma, del razonamiento siguiente: existe una providencia por la que se rigen los acontecimientos del cosmos. Ésta será ordinaria cuando obre de acuerdo con las leyes naturales, y extraordinaria o milagrosa cuando haga lo contrario. De forma tal que, en el primer caso, “Dios” actuaría constitucionalmente, y, en el segundo, dictatorialmente. Conclusión no exenta de cierta lógica, y que por lo demás inaugurará toda una tradición de propaganda teológico-política por parte de la Iglesia.

Salta a la vista que la dictadura es, según la citada interpretación, el milagro que subyace en la política monárquica, y que su fundamento reside simplemente en la negación directa de la emancipación social. El pueblo es tutelado y supervisado por una institución que se coloca por encima de él y que recibe su justificación desde fuera del espacio público común, derivando su existencia del mito y de la tradición.

Pero no sólo el mito como doctrina y la tradición como ortodoxia condicionan el problema de la autoridad política de la monarquía. La religión, imbricada férreamente con toda teoría del poder, posiblemente constituya el factor nuclear más indicado para configurar un código de normas y de presiones psicológicas, hasta tal punto interiorizadas que hacen menos necesaria la intervención de otros mecanismos de vigilancia. La religión es, por definición, estrategia política y propaganda de masas en estado puro.

Al colocar por encima del hombre la norma de su acción, toda religión llama a respetar lo sagrado, a someterse a ello. Proclamar la soberanía de un dios implica necesariamente afirmar la subordinación del hombre. Puesto que el orden social, según la religión, no puede venir más que de un principio superior y exterior, y puesto que la sociedad no puede encontrar en sí misma su justicia, el Estado no sería el resultado de contratos que emanarían de los ciudadanos, sino el producto de las relaciones de subordinación entre una autoridad y un sujeto que obedece. La concepción cristiana de un soberano absoluto propone una imagen análoga al principio de la razón de Estado.

La teoría religiosa mantiene un vínculo preciso con el Estado despótico. La democracia, por el contrario, responde a la necesidad de un contrato social, lo que indica la equivalencia jurídica entre las partes y la ausencia de una premisa religiosa que la avale. Una cierta lógica indicaría, sin embargo, que, dada la relación establecida entre monarquía y teísmo, la consecuencia política del ateísmo no podría ser otra que la anarquía. Y en efecto, así lo creyó Proudhon. Ya que “dios” ni reina, ni gobierna, ni es persona o multitud, dado que no existe, tampoco tendría validez normativa ninguna forma de gobierno, aunque no justificara la existencia del Estado y de sus dispositivos de autoridad basándose en abstracciones.

Dicha perspectiva, no obstante, puede matizarse hasta cierto punto con el argumento de la consideración del ateísmo no en tanto que un simple sistema de valores reducidos a la negación de fábulas teológicas y de supersticiones, sino más bien como conciencia de la propia autonomía y de la responsabilidad del individuo como creador único de su norma, en interacción directa con el medio. Ese es el sentido en el que debe comprenderse el individualismo ateo. Sea cual sea el grado de democracia real dentro de un sistema político cualquiera, tal autonomía implicaría el derecho y las herramientas aptas para prescindir de instituciones y normativas no basadas en el libre consenso, especialmente cuando reproducen matrices derivadas de engaños jurídicos, como en el caso de la actual monarquía española.

Más allá de su legitimidad constitucional, e incluso dejando a un lado las especiales características que rodearon a la restauración impuesta por el dictador como legado, lo que sostiene a toda monarquía es el mito de la sucesión sanguínea, el milagro pre-político de la línea dinástica. No se trata simplemente de un paralelismo entre el imaginario religioso y el de gobierno, como ya hemos visto, sino de la intervención directa de causas extraordinarias, de carácter mítico o mágico, que se pretenden subyacentes y preeminentes sobre la racionalidad del consenso democrático.

En lenguaje marxista, podría decirse que la crítica a la religión es el presupuesto de toda crítica. El hombre construye la religión, porque en ella proyecta su propia conciencia y su propia dignidad. Por eso, toda religión constituye una teoría del mundo, y toda lucha contra la religión implica, directa o indirectamente, una lucha contra ese mundo infectado de religiosidad. Ésta es la razón fundamental por la que el “nuevo ateísmo” no puede limitarse a una reflexión personal en torno a las ficciones de la teología, sino que implícitamente responde a una voluntad de emancipación y de liberación ética y social.

Así como la religión no crea al hombre sino el hombre a la religión, tampoco las constituciones dan forma a los pueblos, sino que éstos dan forma a sus normas fundamentales. La democracia se distingue porque en ella las Constituciones son un reflejo de la voluntad ciudadana. Una Constitución no puede formar por sí misma el Estado. La monarquía es una inconsecuencia cuando se pretende “constitucional” o parlamentaria, puesto que infiere su existencia de causas que le trascienden –la línea dinástica, el mito de su origen, la gracia divina, la guerra o la conquista, etc.-, mientras que la democracia no recibe otro significado que el suyo propio. La segunda es género y forma; la primera, especie defectuosa que cuando se presenta como forma falsea el contenido.

Sólo una democracia puede decirse tal cuando se recrea y experimenta como un espacio vivo de derechos y libertades. Cuando surge de la objetividad y regula racionalmente las tensiones que se dan en la sociedad. Decir Democracia es decir República, porque sólo ésta garantiza la igualdad jurídica para todos los ciudadanos. Y decir República es decir Democracia, porque la primera no se reduce a una fórmula hueca definida por las instituciones, sino que responde a la experiencia de la justicia y de la participación activa en la vida pública.

Por eso, democracia, república y laicismo son, en realidad, sinónimos, y constituyen la antítesis de la propuesta monárquica. El laicismo es la única garantía para la igualdad y la libertad de los ciudadanos, puesto que implícitamente rechaza la consideración de sujeto jurídico para las comunidades basadas en la pertenencia a un credo, y contempla al individuo como único actor social dotado de derechos. Esto no impide, en modo alguno, la posibilidad de interacción entre las comunidades religiosas como tales y el espacio público, dado que, como cualquier otro colectivo, éstas pueden legítimamente organizarse y ejercer medidas de presión dirigidas a favorecer sus propios intereses. Pero excluye la subordinación del resto de los ciudadanos a cualquier normativa y a cualquier ideología moral o religiosa, reforzando así el carácter absolutamente inviolable de la conciencia individual.

Pero si bien el laicismo constituye una regla básica de convivencia, al evitar la supremacía de un condicionamiento religioso cualquiera sobre la totalidad del cuerpo social, sólo la emancipación del propio individuo con respecto a dichos condicionamientos puede contribuir a garantizar su estabilidad, al no subordinar la legitimidad democrática a ningún factor externo y trascendente. El ateísmo, entonces, en tanto que afirmación de la conciencia liberada del individuo, deriva en la valoración de lo público como escenario de las libertades políticas individuales, a la vez que define a éstas en virtud de su coherencia y de su proyección objetiva.

La República es la materialización de la democracia, en tanto que implica la absoluta igualdad y la absoluta participación del individuo en el campo político. Pero la plenitud democrática se construye en dos direcciones: estableciendo límites a las ambiciones comunitaristas, que son exclusivistas y actúan siempre en prejuicio de la colectividad mayor, y permitiendo el proyecto de autonomía ética, social y cultural de los ciudadanos.

El poder, en la República, pertenece a todos, y se ejerce en beneficio de todos. Cuando el poder se pone al servicio de los más influyentes no puede hablarse de República, sea cual sea el sistema de gobierno adoptado, porque en realidad el término posee un carácter más normativo que jurídico o constitucional. Supone la voluntad de resistir a los privilegios, los corporativismos, las iglesias y el parasitismo. Supone, en definitiva, un principio regulador.

Ser republicano es aspirar al máximo grado de derechos y libertades. Ser republicano es exigir la democracia más absoluta, más igualitaria y más laica. Y ser ateo es, además, afrontar, desde un punto de vista exclusivamente humano, la ley, la libertad y la justicia.

¿Cómo abordar, desde este planteamiento, una práctica política que responda a las exigencias éticas planteadas? Un análisis atento de las estrategias y movimientos de las organizaciones religiosas nos permite elaborar un mapa crítico caracterizado por el auge de los fundamentalismos y por la desorientación que los partidos y colectivos progresistas experimentan al respecto de su interpretación y su neutralización. La complejidad de la situación histórica y la falta de coherencia intelectual de muchos que se consideran de izquierda conduce a un tipo de resignación desastroso. Para éstos, la justicia como placer social debe remitir ante los ingredientes más o menos violentos de las tradiciones religiosas, y la apetencia acrítica de la pluralidad desembocar en el falso paraíso de la tolerancia y del respeto a las ideologías que sitúan la voluntad de un imaginario “Dios” por encima de la de los hombres. Lo cual obliga a la renuncia de la lógica como principio arquitectónico de toda ética y de todo sentido común.

La ofensiva contra el laicismo, tanto en Europa como en el resto del mundo, se enmarca en un escenario definido por el crecimiento de las identidades religiosas y de sus ambiciones. Los diferentes fundamentalismos plantean de forma radical la idea de comunidad política. Según ellos, el Estado debe basarse en un pacto de integración religiosa, en la restauración de la creencia colectiva como fundamento moral y jurídico de la sociedad. Apelando al derecho de libertad religiosa en Occidente, y a la reivindicación geopolítica en los territorios subyugados por el Islam, las corrientes fideístas infiltran su mensaje en medios de comunicación, instituciones educativas y centros de decisión. Aparentemente enfrentados, operan sin embargo en forma de alianzas tácticas, puesto que todos ellos manifiestan abiertamente su enfrentamiento con los avances científicos, éticos y culturales tendentes a la humanización y laicización de las sociedades. Todos ellos, además, condicionan la aspiración laicista al ámbito del relativismo y de los restantes “errores” de la modernidad. El Sylabus, no lo olvidemos, persiste todavía en el código moral de aquellos para quienes el derecho debe subordinarse al dogma de la creencia. Es imprescindible, entonces, blindar el ámbito público de cualquier influencia teológica, y es igualmente imprescindible promover el debate, la reflexión y la denuncia de las actuales formas impositivas del clericalismo aliadas con la derecha católica.

En el mundo moderno, la religión es una fuerza fundamental, quizá la fuerza fundamental, que motiva y moviliza a la gente. En la actualidad, asistimos, querámoslo o no, al desarrollo de una serie de ofensivas fundamentalistas que amenazan tanto la laicidad de los Estados como la seguridad internacional. Veamos algunas de ellas:

América Latina se ha convertido en un verdadero campo de experimentación, principalmente por parte de las sectas evangélicas, que imitan las técnicas agresivas de propaganda de los misioneros norteamericanos que invadieron el territorio en décadas anteriores. La Iglesia católica considera a la población de esta zona como un objetivo evangelizador prioritario, intentando mantener un difícil equilibrio con la competencia. Muchos movimientos indígenas han asumido una actitud belicosa con respecto a la Iglesia, sobre todo tras el viaje de Benedicto a Aparecida, en Brasil, y la publicación de un documento final por parte de la Conferencia Episcopal Latinoamericana que provocó fuertes tensiones.

La Iglesia conserva un status muy privilegiado en la mayoría de estos países, debido en parte a la pervivencia de Constituciones proclives a una confesionalidad más o menos encubierta. El peso histórico de su colaboración con las dictaduras militares del siglo XX permite que exista una corriente de opinión crítica, y que comiencen a surgir colectivos y organizaciones laicistas y ateas, especialmente en Argentina y Colombia. El caso de México es otro; su tradición laicista se enfrenta a una auténtica batalla ante los constantes ataques clericales, cuyo artífice principal es el cardenal Norberto Rivera. La despenalización del aborto en el DF, bajo algunos supuestos, produjo una dura reacción por parte de los obispos. Simultáneamente, su injerencia en política va en aumento, y se está dando en la actualidad un intenso debate público. El nombramiento de Felipe Calderón como Presidente ha favorecido el acceso al poder de una variada colección de activistas católicos y de la derecha cristera mexicana. La Iglesia se permite una actuación descarada, a menudo en forma de provocación.

En Estados Unidos, el régimen de Bush ha favorecido a la derecha religiosa incluso aún más que durante la época de Reagan, tanto en términos de poder político como de influencia moral. El fenómeno más llamativo, sin embargo, consiste en la construcción de la “Guerra contra el terror”, en la más dura línea de las estrategias neoconservadoras que pretenden afianzar un papel rector para los Estados Unidos. Organismos tan opacos como el Project for a New American Century diseñan las fases de un proyecto tendente a asegurarse las fuentes de energía de Oriente Medio, y para el cual se crearon y favorecieron movimientos islamistas radicales que justificaran la invasión de Irak y la implantación de bases militares cercanas a las fronteras iraníes. La religión tiene una especial presencia en la vida de los norteamericanos, y los grupos de creyentes determinan de forma decisiva la opinión pública. La tasa de crecimiento de la población latina explica el aumento de la presión corporativa por parte de la Iglesia católica, que sin embargo observa preocupada la proliferación de movimientos pentecostales y carismáticos muy activos.

En Rusia se ha evidenciado, durante el Gobierno de Putin, un aumento espectacular de la presencia de la Iglesia Ortodoxa en la vida pública. El mito de una identidad rusa íntimamente subordinada a la vigilancia de los popes ha vuelto con fuerza en una sociedad obligada a redefinirse desde el hundimiento del comunismo de Estado. Los privilegios eclesiásticos en materia educativa van al alza, así como la recuperación del papel rector del que disfrutaron en épocas anteriores. La Iglesia católica se esfuerza, en las repúblicas ortodoxas, en introducirse como una cuña mediante una ofensiva evangelizadora muy agresiva, mientras que en las repúblicas islámicas el renacimiento religioso procede de la aspiración de los centroasiáticos a afirmar las identidades que Moscú suprimió durante décadas.

Los musulmanes encuentran su identidad en la comunidad religiosa, es decir, en una entidad definida por el Islam, más que por criterios étnicos o territoriales. La reislamización es un modo de reconstruir una identidad, puesto que los movimientos fundamentalistas, en general, surgen como respuesta a la experiencia de pérdida de sentido y de estructuras sociales seguras generada por la modernización. Pero “Islam” significa, literalmente, “sumisión”. Sumisión a un ídolo máximo y celoso de sí mismo. Aunque también, y principalmente, sumisión a un código impositivo, a un conjunto de referencias transmitidas y de comportamientos heredados que constituyen la cárcel ambiental del creyente.

Europa es hoy atravesada por una marea conservadora. La Francia de Sarkozy sufre un embate brutal contra el laicismo republicano. Italia recupera a un delincuente como Jefe del Estado, y en Alemania las iglesias se amamantan con dinero público. El proyecto de una Constitución para Europa pretende privilegiar conceptos tan equívocos como el de la libertad religiosa, haciendo posible el afianzamiento de los comunitarismos religiosos como sujetos de pleno derecho. La política vaticana se ejerce mediante una presión constante, especialmente en los terrenos de la bioética, la moral sexual y los derechos relativos al cuerpo (eutanasia, aborto y contracepción), que insiste en la conservación de los valores éticos preservados por la familia “tradicional”.

Pero es evidente que el modelo de familia católico no es el modelo universal de familia, sino que lo es tan sólo para una parte de la población y responde exclusivamente a sus valores. En nuestro país es la jurisdicción civil, y no el Código de Derecho Canónico, lo que otorga validez legal a la variedad de tipos de familia existentes. El proceso de equiparación de derechos se ha de situar al margen de la orientación sexual de los individuos, y la supresión de situaciones de marginación forma parte de una concepción laica y no dogmática de las relaciones entre las personas. Por lo tanto, la imposición o la promoción de un modelo familiar exclusivo, hipócritamente definida como una defensa, constituye en el fondo un ataque a la autonomía del derecho civil y a la independencia de éste con respecto a cualquier régimen jurídico confesional.

En nuestro país, la Conferencia de los obispos ha conseguido un protagonismo público indecente, y ha desarrollado una política de confrontación en clara sintonía con la línea más dura del Vaticano. El catolicismo sigue viéndose a sí mismo como la religión histórica de los españoles. En pleno siglo XX, el estado español era el ejemplo por excelencia de una sociedad con una única religión dominante. Obispos, religiosos y católicos en general consideraban que la preservación del orden social era irrenunciable, y que ésta no sería posible sin la voluntad de apoderarse de todo el espacio público, tanto en su vertiente política como religiosa.

La pervivencia de los privilegios blindados por el Concordato del 79 y de los residuos de confesionalidad que impregnaron la redacción del texto constitucional, unido al temor histórico reverencial que el partido socialista experimenta por el voto católico, permiten que los símbolos religiosos subsistan en espacios públicos, que se impongan criterios de fe en la normativa sobre educación, que se destine una buena parte de los presupuestos estatales y autonómicos al mantenimiento de organizaciones e instituciones religiosas y que se privilegie, en resumen, el estatuto jurídico de las iglesias, en especial de la católica. Acabar con la financiación de sectas y empresas religiosas es una prioridad, o debería serlo, desde una política social consecuente.

Una nueva República, en España, desde la perspectiva propuesta y bajo las premisas indicadas, equivaldría a una primavera democrática y laicista, en la que se conjugaría la herencia política y humanista de la anterior con un compromiso de futuro. No es imposible, ni tampoco excesivamente difícil. Pero requiere de una condición previa, que todos hemos de hacernos capaces de transmitir: la capacidad para imaginar nuevas propuestas y nuevos objetivos, para servirnos de nuevos lenguajes y de nuevas líneas de comunicación. Finalmente, exige la capacidad para imaginar una sociedad más libre y con un mayor grado de madurez política. Y esta capacidad florece. Sigilosa y lenta, pero crecientemente.

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miércoles, 23 de abril de 2008

La máquina perfecta


Jaume d’Urgell

Imaginemos una rueda de prensa oficial, ofrecida por un reconocido político vasco, persa, norcoreano, palestino, bolivariano, saharaui, iraquí o cubano… o incluso quizá, por un clérigo musulmán, por citar algún ejemplo hipotético.

Supongamos además, que dicho evento tiene lugar justo después de que el compareciente culmine con éxito un ejercicio militar en el que ponga a prueba una formidable arma de destrucción masiva e indiscriminada… por ejemplo: un cazabombardero de última generación.

Imaginemos, que nuestro personaje imaginario —todavía preso de la emoción tras comprobar personalmente la capacidad destructiva de su nuevo y carísimo jueguete—, declara ante los medios de comunicación haber encontrado «la máquina perfecta».

Supongamos que dicho individuo pertenece a una dinastía de militares acostumbrados a encabezar el poder sin pasar jamás por un proceso electoral… que hablamos del primogénito de un personaje que bien podría pasar a la Historia por su complicidad con uno mayores genocidas del S. XX… un general traidor, golpista y criminal de guerra que, en pago por los servicios prestados a la causa del totalitarismo, habría legado el poder a su fiel becario: «el trepa» por antonomasia. ¿Podéis creer? estaríamos hablando de alguien capaz de cruzar fronteras y pasar literalmente por encima de padres y hermanos; de alguien capaz de forzar «pactos» amenazando a todo un país; de jurar cosas terribles en sede parlamentaria; alguien capaz —en fin— de cualquier cosa, con tal de disfrutar del poder, sin concurrir a las urnas.

Pero volvamos a nuestro piloto imaginario… en el supuesto de que una persona como la descrita en el primer párrafo llamara «la máquina perfecta» a un cazabombardero, es decir, a un aparato que solo sirve para asesinar, haciendo imposible conocer con exactitud a quien se asesina, otorgando la capacidad de asesinar de noche y a distancia, procurando la mayor seguridad para el asesino y excluyendo toda posibilidad de que las víctimas puedan defenderse… ¿qué podríamos responder a tan macabra declaración?

¿Por qué no te callas, terrorista de mierda?

¿Cambiaría nuestra opinión si la persona que hiciera semejantes declaraciones fuera un médico o una abogada, un político vasco o una voluntaria de la Misión Sucre, un estudiante nipón o un programador neoyorquino, una ingeniera química o un príncipe heredero? ¿Qué importancia tendría quién fuera o a qué se dedicara el onanista del fetichismo bélico? ¿Qué son, cazabombarderos humanitarios? ¿Eurofighters de «consenso», «unidad y permanencia»?
Por suerte, cada día que pasa, más y más personas se dan cuenta de que «la máquina perfecta», la verdadera máquina perfecta, es en realidad muy simple en su estructura y funcionamiento: todo se reduce a seis pequeñas placas de plástico transparente, unidas entre sí y cerradas con un precinto, más una ranura en la parte superior, por donde la ciudadanía introduce los sobres que contienen cada fracción proporcional, secreta, libre y universal del único poder legítimo que uno sea capaz de imaginar.

¡Salud y República!

lunes, 21 de abril de 2008

Cuando quise darme de baja de la Iglesia



Javier Domínguez
Blog Sal de la Iglesia. Publicado en Unidad Cívica por la República

Hace ya tres meses que decidí emprender un proceso de Apostasía para que la Iglesia Católica me eliminase para siempre de sus filas, pero como ya he podido ver, no es nada fácil. He acudido a numerosas páginas web donde te facilitan un montón de información para comenzar el proceso, y la verdad es que me ha sido de mucha ayuda, ya que gracias a esta información que antes desconocía he conseguido una pequeña parte del proceso.

Lo primero que hice fue mandar una carta de "Derecho de cancelación" (pincha aquí para descargarla en PDF) dirigida a la parroquia donde fui bautizado. Mis padres me bautizaron en el Castillo de Javier, en Navarra. En esta carta expliqué muy bien mi deseo y mis derechos. La mandé en un sobre con su sello mediante correo postal y adjunté en la misma una fotocopia de mi DNI por ambas caras y mi firma. El lugar en concreto se llama Parroquia de la Anunciación y allí recibieron mi escrito.

Obtuve una inesperada respuesta del párroco, el padre Antonio F., que no sólo me dice que está de acuerdo con mi decisión, si no que me va a ayudar en todo lo que le sea posible. Este párroco, Jesuita, una persona admirable desde mi punto de vista ya que he podido charlar con él por teléfono, y que me ha demostrado ser una persona muy coherente y en desacuerdo con muchas cosas de la Iglesia Católica, me respondió con otro correo postal en el que me adjunta una fotocopia de mi hoja bautismal, en la que vienen escrito los datos de mis padres, los míos, la fecha, los padrinos del bautismo, etc. y me comenta que va a emprender el proceso por su parte, allí, en esta parroquia. Al mismo tiempo que mandé esta primera carta a la parroquia de Javier, en Navarra, mandé otra carta de "Derecho de cancelación" (pincha aquí para descargarla en PDF) dirigida al Obispado/Arzobispado de Navarra, con su fotocopia del DNI por ambas caras y mi firma.

Del Arzobispado de Navarra obtuve una respuesta del Secretario General en forma de correo postal en el que se me advertía que el proceso que había emprendido no iba a servir de nada, y que debería de "redirigir mi alma por el camino correcto del señor, etc." Al menos me facilitó los datos del Arzobispado de Madrid y me dijo que de no recapacitar y querer seguir adelante con el proceso, me tenía que dirigir al Arzobispado de Madrid.

Así lo hice, volví a escribir de nuevo la carta de "Derecho de oposición" con su fotocopia del DNI por ambas caras y mi firma, esta vez dirigida al Arzobispado de Madrid. Tardé un mes y medio en recibir una respuesta, pensaba que no me escribirían nunca, pero al fin lo hicieron. Abrí la carta lleno de ilusión pensando que por fin había conseguido mi objetivo y cuando empecé a leer me llevé una gran decepción (en parte me lo esperaba). Este Arzobispado de Madrid no sólo me dice que no pueden borrarme de sus libros si no que lo que estoy haciendo es un error y que debo recapacitar sobre apostatar ya que es un pecado gravísimo que bla, bla, bla. Pero que de todas formas debería de rellenar una hoja (Hoja que me adjunta en su carta para que la rellene) y que me vaya a una parroquia de mi barrio para que la vea un notario o un cura/notario y que dé su aprobación y lo selle y un montón de cosas que al final no me van a servir para nada.

Es entonces cuando les llamo por teléfono para decirles que están equivocados, que sí que puedo apostatar y que ellos tienen la obligación de borrarme si yo así lo deseo mediante una petición formal. Cuando llamé por teléfono me atendió un señor que me dijo que era el Canciller del Arzobispado y aquí me llevé una gran sorpresa, este señor no sólo me dijo que la persona con la que tenía que hablar no estaba, que estaba de vacaciones (???), me preguntó que cuál era el motivo de la llamada, y cuando le dije que era por una carta que le había mandado para apostatar, soltó una gran carcajada (¡Lo juro!) y poco mas que me insultó, me habló de muy malas maneras y me llamó de todo menos buen cristiano (No soy Cristiano, soy ateo) y me dijo literalmente: "Haga usted lo que le de la real gana, como si quiere ponernos una denuncia, usted sabrá donde se mete..."

Intenté calmarle pero me colgó. Me dio miedo este señor, de verdad. Una semana después decido volver a llamar por teléfono, para darles una última oportunidad, lo último que quiero es poner denuncias y demás procesos engorrosos (Si hace falta, lo haré sin dudarlo, pero sólo en el último caso). Ahora sí que conseguí hablar con la persona del Arzobispado que me respondió a mi carta con una negativa y poniéndome muchas problemas, pegas y dificultades.
Este señor es el Secretario de la Vicaría General y se llama Fco. Javier J. B. I. Cuando hablé con él, parecía un poco más amable que el Canciller que me había tratado con total desprecio por teléfono. Me dijo que no podía hacer nada con los datos que le había enviado y me confirmó lo que me decía en su escrito, que debía rellenar una hoja que el me había facilitado para que luego la sellara un notario o un cura/notario de mi barrio, etc. No me da muchas esperanzas.
Al final, harto de todo y de dar tantas vueltas, por no discutir, decido ir a la parroquia "Nuestra Señora de las Maravillas y Santos Justo Pastor", que es la mas cercana a mi domicilio, en el barrio madrileño de Malasaña. Primero busqué en Internet (Maravillosa herramienta) el teléfono de esta parroquia para no perder el tiempo y encontrarme con un portazo en las narices. Pregunté por el párroco, y me dijeron que no estaba pero que le llamara mas tarde, que preguntase por el padre Basilio. Pasadas un par de horas llamé de nuevo y conseguí hablar con él. Me preguntó el motivo de la llamada y le dije que era por un proceso de apostasía, que el Arzobispado de Madrid me había dirigido a esta parroquia.

Este párroco en un principio no quería recibirme ni en pintura, pero le dije que había hablado por teléfono con el Secretario de Vicaría General del Arzobispado de Madrid y que era un tema muy importante. Después de discutir por teléfono un rato al final a regañadientes me dice que puedo ir a verle a las 7 de la tarde. A las 7 en punto de ese mismo día fui a la parroquia, y no estaba, me dijo otro cura que estaba reunido y que a las 8 tenía misa...

Bien, yo me senté en un banco de la Iglesia a esperar (incomodísima situación para mi), al final, después de 20 minutos de retraso, salió por una puerta un cura de unos 65 años y le pregunté si el era D. Basilio, extrañado me dijo que sí. Le comenté que yo le llamé por teléfono por la mañana y me dijo "Ah, si, si... tu querías apostatar, ¿no? Me invitó a pasar a un oscuro y frío despacho y nos sentamos en una mesa. Le expliqué todo el proceso y los problemas y dificultades con las que me había topado.

Este señor, después de 20 minutos intentando convencerme para que no siga adelante, y explicarme quién es Jesucristo, Dios y la Iglesia Católica (sin ningún tipo de éxito), le dije que por favor me firmara la hoja que el Arzobispo necesita. Al ver que no tenía nada que hacer conmigo, me firmó la hoja por duplicado, puso el sello de la parroquia y a continuación se levantó de su silla y me expulsó de su despacho a empujones y gritándome que me fuese a la calle.
Una vez conseguida la firma y el sello en este papel, procedo a mandarlo de inmediato al Arzobispado de Madrid, pero... no tengo ninguna respuesta.

Dos meses después, vuelvo a llamar por teléfono a el párroco Jesuíta que me ayudo mucho en el inicio de mi "cruzada" y me confirmó que ya había apostatado correctamente, ya no constaba en los libros como un "Cristiano" y por tanto, a efectos legales he dejado de ser un miembro de la Iglesia Católica. También llamé al Arzobispado de Madrid de nuevo para confirmar mi apostasía y los datos y fecha coinciden con los de mi amigo Jesuíta, ya no pertenezco a la iglesia como un fiel mas. En ambos sitios me dicen que me puedo pasar en persona cuando quiera a comprobar los libros bautismales con mis ojos. Lo haré.

Al final... lo he conseguido.